Historia

Historia de Monroy

 

Se estima que el actual Monroy ya se hallaba poblado en la parte final de la Edad del Bronce y en la del Hierro. Un brazalete de oro macizo descubierto en el término municipal certificaría tal afirmación. El objeto ha sido datado en el siglo VIII antes de Cristo y puede contemplarse en el Museo Arqueológico Provincial de Cáceres. Se trata del vestigio más antiguo encontrado en la localidad.

Por otro lado, en el paraje de El Cabril, frente a la ermita de Santa Ana, existen restos de un castro de los siglos V-IV antes de Cristo.

Época romana

La ocupación romana fue muy importante en Monroy, a juzgar por los numerosos restos hallados en el término municipal. Hay que destacar el denominado "Tesorillo de Monroy", conformado por denarios de plata de los siglos II y I antes de Cristo. También se han encontrado restos de edificaciones, monedas, pesas y utensilios agrícolas romanos en la Dehesa Boyal. Indudablemente, el conjunto romano más importante del municipio es la Villa Romana de Los Términos.

 

La Villa se sitúa al noroeste del término municipal, en el paraje de "Los Mochuelos del Tesoro". Fue descubierta por dos vecinos de la localidad en 1971. Los yacimientos, datados en los siglos IV-V después de Cristo, están conformados por dos complejos de construcciones (norte y sur). Poseen gran importancia arqueológica, pero también etnográfica.

Época visigoda

Se posee poca información en torno al paso de esta civilización por el entorno de Monroy. Unas tumbas halladas en las inmediaciones de la ermita de Santa Ana podrían adscribirse a dicho período histórico.

Época musulmana

También escasean los datos sobre esta época histórica en la localidad. Se cree que pudo existir algún tipo de alquería en la zona.

 

No obstante, cercana a Monroy se ubica la Villeta de Azuquén. Pertenece al término municipal de Trujillo y se puede acceder a ella desde la carretera que une esta última población con Plasencia.

Villeta de Azuquén se encuentra en una finca de propiedad privada denominada Azuquén del Conde, a unos 20 kilómetros del núcleo urbano trujillano. Se distribuye a lo largo y ancho de 11 de hectáreas, justo en la confluencia de los ríos Almonte y Tozo. Una gran muralla de 1.500 metros de perímetro y torres conservadas de forma desigual conforman el grueso del yacimiento. Su origen es discutido. Los expertos estiman que el asentamiento original dataría de la Edad del Hierro, aunque otros opinan que la fundación durante el período andalusí resulta más que evidente. La Villeta quedó abandonada en el siglo XIII.

Edad Media

Conquistada la ciudad de Plasencia por Alfonso VIII, el actual término municipal de Monroy forma parte del concejo de Plasencia hasta el siglo XIV. Fue entonces cuando surgió la necesidad, por parte de la corona castellana, de ocupar áreas pertenecientes a la ciudad del Jerte que aún permanecían despobladas.

 

Así las cosas, el rey Fernando IV "el Emplazado", el 21 de abril de 1309, otorga un privilegio al placentino Hernán Pérez de Monroy, a la sazón copero mayor de la madre del monarca (María de Molina), para construir un castillo y poblar su entorno con hasta cien vecinos. Este hecho supuso el nacimiento del actual Monroy.

 

Recordemos que Fernando IV era hijo de Sancho IV de Castilla y nieto de Alfonso X "el Sabio". El monarca hubo de hacer frente a diferentes sublevaciones de la nobleza y su madre, María de Molina, lo apoyó decisiva y activamente en tal empresa.

 

El Señorío de Monroy nació, por tanto, con Hernán Pérez de Monroy "el Viejo" y continuó con Hernán Pérez de Monroy "el Mozo" (II señor de Monroy). La evolución del municipio quedó ligada al devenir del señorío sin grandes sobresaltos históricos, hasta que en el siglo XV surgieron importantes disputas entre dos ramas de la familia (señoríos de Monroy y de Belvís, Almaraz y Deleitosa). El enfrentamiento fue tal, que la villa y el castillo de Monroy llegaron a sufrir varios sitios y saqueos.

 

Un personaje clave en el conflicto fue Hernando Rodríguez de Monroy y Orellana "el Bezudo" (señor de Monroy), quien resistió los envites y el acoso de su primo, el señor de Belvís, Almaraz y Deleitosa.

Siglos XVI-actualidad

Hay que señalar las gravosas prestaciones feudales a las que estaban sometidos los vecinos de Monroy durante la Edad Media y siglos posteriores, además de la absoluta dependencia del señor.

 

En 1647, por ejemplo, se produjo un enfrentamiento abierto entre ambas partes. Los vecinos, con el apoyo del alcalde, regidores y procurador del común, se negaron a transportar 30 cántaros de agua para llenar la cisterna del castillo. El señor ordenó prender y procesar a los implicados por el delito de desobediencia.

 

El Señorío de Monroy fue elevado a marquesado, por parte de Felipe IV, en el siglo XVII.

 

Durante el siglo XVIII, Monroy perdió dos terceras partes de su población, como consecuencia de la falta de tierras para cultivo. Éstas se arrendaban a ganaderos de la Mesta para sus ganados trashumantes, porque sus economías les permitían pagar mayores precios que los vecinos del municipio.

 

El 15 de junio de 1795, se firmó un contrato perpetuo de enfiteusis entre la Casa de Monroy y los vecinos. En el mismo, el marqués cedió al común el dominio útil de Los Términos y la Dehesa Boyal, a cambio de un onceno de la producción obtenida y de 4.500 reales anuales respectivamente.

 

En el siglo XIX se consolida la población media, compuesta por labradores y yunteros. Además, empieza a definirse claramente la clase alta, más numerosa que en épocas anteriores.


A comienzos del siglo XX, Monroy tenía alrededor de 1.600 vecinos. En la década de los 40 llegó a poseer casi 3.000 habitantes. Actualmente, el municipio apenas pasa de los 1.000.

Fuente: Monroy: Historia y Tradición. Santiago García Jiménez, José María Sierra Simón y María Teresa Gómez Camarero. Asoc. Cultural El Bezudo.

Fotos: Sergio del Barco Bernal

Oficina de Turismo de Monroy